Johao Tapia, hijo del ex arquero, es el DT de Español:
En junio de 2003, Cobreloa goleaba 4-0 a Colo Colo en Calama y festejaba su sexto título en el fútbol profesional. Al mismo tiempo, pero en Santiago, Johao Tapia, que tenía 15 años, observaba las celebraciones loínas por TV desde una cama de hospital, a causa de una trombosis que afectó sus extremidades. Entre los campeones se contaba su padre, Nelson, entonces arquero de los naranjas.
"Desde que tengo memoria, siempre acompañé a mi viejo al fútbol. En O'Higgins, el "Pelao" (Nelson) Acosta me llevaba de cábala, siempre metido en el camarín. Aparezco en fotos de la UC campeón de Copa Chile. Luego, cuando el papá jugó en Santos (Brasil), conocí a Robinho, viajé con la selección chilena. Viví los procesos de mi padre a full ", confiesa Johao, hoy con 28 años.
Hasta el momento del accidente vascular, el hijo del portero titular de Chile en el Mundial de Francia 1998, jugaba en las cadetes de la UC. "Óscar Wirth, quien era mi entrenador, decía que yo era un diamante en bruto. Pero nunca vi el fútbol como para dedicarme".
Recuperado de la complicación médica que le impidió dedicarse profesionalmente a algún deporte, Johao Tapia terminó su escolaridad y se trasladó a Talca en 2007 para estudiar kinesiología. "Ahí conocí a tres jugadores de Deportivo Español. Nos hicimos muy amigos. Empecé a ir a los entrenamientos por la buena onda nomás, para acompañarlos", recuerda Johao cómo fue su primera aproximación al básquetbol, que pronto se convirtió en su gran pasión.
"Cuando lo conocí por dentro me llamó mucho la atención: es apasionante, dinámico, mucho más complejo que el fútbol. Si eres alto puedes ser central o jugar de nueve; si eres rápido, vas por las bandas. En el fútbol, con una sola característica puedes andar. En el "básquet" necesitas todo: dominio de balón, porte, salto, ser ágil, buen defensor, buen atacante. Se requiere ser más completo", resume.
Poco después de empezar a asistir a los entrenamientos del club talquino, Tapia tuvo su oportunidad: "Para un torneo se ausentó el estadístico y me ofrecieron reemplazarlo. Al poco tiempo tomé el puesto oficialmente".
Dos años más tarde "llegó a Talca el DT de básquetbol Carlos Iglesias. Los jugadores de Español le hablaron bien de mí: me ofreció ser estadístico y asistente técnico. Ahí me picó el bichito y empecé a hacer los cursos".
En enero pasado, la dirigencia de Español cesó al coach Yudi Abreu y dejó a Tapia en su lugar. "Una gran oportunidad para mi corta edad y escasa trayectoria. Es muy difícil establecerse en la liga chilena".
Johao Tapia asegura que su progenitor "está muy contento, pero es curiosa la situación. Se dio vuelta la cosa: antes era yo el que estaba en la tribuna apoyándolo, y ahora es él quien me apoya a mí. Mi viejo está haciendo los cursos de técnico (de fútbol) y yo ya terminé los míos de básquetbol. Ahora tomé un club, algo que él también espera lograr en su deporte. Ahora soy yo el que va adelante. Es extraño, porque se supone que a uno le pasa al revés con su papá".
"Óscar Wirth era mi entrenador en cadetes de la Católica. Decía que yo era un diamante en bruto, pero faltó pulirlo".
"Jugué básquetbol pero solo en el colegio. Era alero, jugaba de tres. En el fútbol era arquero, obviamente".
"Cuando mi padre estaba en O'Higgins, yo era "cábala" para el entrenador Nelson Acosta. El "Pelao" me llevaba a todos lados".
"El básquetbol es más apasionante, más dinámico, tiene más complejidad que el fútbol. Todo eso lo hace diferente".
"En el fútbol con una sola característica puedes andar bien. En el básquet necesitas todo: dominio de balón, porte, salto, ser ágil, buen defensor, buen atacante".
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