Simplemente soberbio. Pocos adjetivos hay para describir las emociones que se concentraron en el Estadio Palestino a falta de 1,7 segundos para que finalizara el partido entre Universidad Católica y Osorno. Es que la UC como nunca cumplió ese deseo de todos los hinchas de ver ganar a su equipo en el último segundo. Hubo un héroe. Franco Prelazzi hizo saltar a toda la parcialidad en un vibrante 89-88 a favor de los dirigidos de Miguel Ureta que ahora irán por Castro en la Postemporada.
Católica siempre debió remar de atrás. Desde el inicio fue complicado. Los visitantes se adueñaban de los rebotes y bloqueaban bien el cesto propio para impedir que el elenco local liderara el marcador. Al final del primer cuarto la ventaja de los osorninos era de diez puntos para irse en ganancia por 28-18, pero un acierto de Dickson desde la mitad de la cancha se transformaba en augurio para el desenlace del match.
En el segundo parcial emergió con todo la figura del notable refuerzo estadounidense John Dickson que con aciertos notables permitía estrechar las cifras. Poco más de cinco minutos se jugaban y la cuenta se emparejaba en 34 canastas. Lo estrecho de las acciones se reflejaba en cómo se fueron al descanso. Un punto arriba la visita y triunfo parcial de Osorno por 46-45.
En el tercer cuarto la ventaja se volvería a estirar para el cuadro de Los Lagos. Osorno acertaba regularmente desde el perímetro para sacar ventaja de siete puntos y llevarse el parcial con una ventaja de 68-61. A esa altura los dos bancos miraban la postemporada y qué equipos deberían enfrentar. Miguel Ureta obligó a la UC a ir por más y sumar su octavo triunfo consecutivo. Lo cierto es que no se veía fácil porque la visita hacía mérito (y mucho) para llevarse el juego.
El cuarto final fue de infarto. Simplemente lo mejor que ha mostrado la Liga porque Católica se acercaba y cuando quedaba a tiro aparecía una mano visitante que se despachaba un triple. Había que recurrir a múltiples esfuerzos para luchar por la victoria. A falta de 1,7 segundos para el final vino una jugada de la UC que merece párrafo aparte porque fue sinónimo de puro festejo…
Bajo el tablero osornino, el base cruzado Adrián Toro debía sacar el balón. Católica caía 88-87 y esa sería la última chance para un triunfo esquivo hasta ahí. Todo apuntaba a que el elegido sería Dickson, el estadounidense era por lejos el más certero, pero Toro tuvo la capacidad de aguantar la jugada y cuando vio que el goleador de la UC arrastraba doble marca eligió al argentino Franco Prelazzi que solo frente al aro y con la chicharra casi sonando, anotó el doble que dio la victoria final a la franja por 89-88. El argentino se encontró de frente con la gloría y fue a su encuentro.
Locura total en el parqué porque el triunfo tenía nombre propio en un héroe más anónimo, al que no le molesta ser una pieza de rol y transformarse en excelente comparsa para un buen equipo. Prelazzi así analizó su jugada maestra. “Cuando recibí el balón me di cuenta que estaba sin marca y no dudé en atacar el aro. Por suerte el balón entró y pudimos llevarnos una victoria muy trabajada. Este triunfo es un gran resultado para un equipo que sabe que su mayor fortaleza está precisamente en el trabajo conjunto. Ahora iremos por Castro en el inicio de la postemporada”, explicó entre abrazos el pivote trasandino.
Precisamente los chilotes serán el escollo en el inicio de la ronda de los ocho mejores. El emparejamiento determinó que la UC arrancará de local el sábado 26 de diciembre y el primer fin de semana de enero viajarán hasta la décima región para disputar dos juegos ante el conjunto verde de la capital provincial. La ilusión en el cuadro de la franja se instaló y la avalan ocho triunfos consecutivos y una gran solidez de conjunto.
La Catolica.cl
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