Los efectivos de Yudi Abreu dieron el primer golpe ante U. de Concepción en la serie de los ocho mejores. La notable faena defensiva del chileno-dominicano Rodrigo Madera, más los agentes ofensivos, Francisco Bravo y Pablo Barraza, le colocaron el timbre al primer cotejo de la llave que se disputa al mejor de tres
Periodista: Iván González Barriga | Fecha de Edición: 03-08-2014
Al tecnico hispano el médico le recetó que no podía estar de pie y debía guardar reposo absoluto a raíz de un complicado dolor de espalda que afecta su salud. No obstante, el técnico cubano saltó del banco cada vez que Deportivo Español hacía de las suyas frente a Universidad de Concepción
El triunfo de los talquinos (87-71) dolió en la escuadra penquista, porque perdían el primer juego del año. Ello, no estaba en los cálculos del entrenador argentino Gabriel Schamberger, teniendo en cuenta que durante la fase de grupo (D), los del Campanil habían superado a los del río Claro en dos oportunidades.
Ahora, la historia se escribió de otra manera en el arranque de la ronda de los ocho mejores de la Liga de Básquetbol del Centro. El pabellón del barrio sureño lucía como en sus mejores tiempos. El ambiente previo hacía presagiar un bueno encuentro. Y, así sería.
ACCIONES
Rodrigo Madera era una apuesta que salió a pedir de boca. El chileno-dominicano, quien practicó por primera vez el miércoles pasado, ingresó a la cancha con la película clara. Se le pidió que fuese fuerte en el vidrio propio y cumplió. Bajó 11 balones y, además, en solo 26 minutos en cancha cuajó 18 unidades.
Con su trabajo dio confianza y cuando fue al banco se notó su ausencia. Impuso respeto y asumió un rol protagónico, junto a los talquinos Pablo Barraza y Francisco Bravo. El internacional juvenil chileno se cuadró con 23 positivos, y 12 de ellos fueron desde la tercera dimensión.
Mientras que el “Súper Tachuela” totalizó 22 de los buenos y 9 fueron ejecutados a través de triples. Además, el llevador se inscribió con la friolera de 13 asistencias.
Pero también se debe mencionar el trabajo silencioso, pero efectivo, que hizo el resto del plantel, especialmente en el tercer cuarto.
SE ABROCHÓ
Aunque los penquistas dieron la pelea, no soportaron el trajín físico que imprimieron los hispanos en la tercera manga.
En aquel tramo, los dueños de casa, con seis minutos y 57 segundos en el electrónico, comenzaron con un parcial de 10-1 a favor. La visita hacía agua por todos lados. Madera, Barraza y Bravo estaban intratables al igual que sus compañeros.
Las instrucciones de Abreu, las cuales fueron impartidas por sus ayudantes de campo, Joao Tapia y Pedro Barraza, no tenían una doble lectura. Había que seguir sofocando a un rival peligroso por lo generoso de su plantel.
Gracias a ello, los del Campanil, de la mano de Eduardo Marechal (18) y Patrick Sáez (17), levantaron su juego, pero Español no dejó escapar un triunfo en una serie que ahora se traslada hasta la ciudad de Concepción.
El triunfo de los talquinos (87-71) dolió en la escuadra penquista, porque perdían el primer juego del año. Ello, no estaba en los cálculos del entrenador argentino Gabriel Schamberger, teniendo en cuenta que durante la fase de grupo (D), los del Campanil habían superado a los del río Claro en dos oportunidades.
Ahora, la historia se escribió de otra manera en el arranque de la ronda de los ocho mejores de la Liga de Básquetbol del Centro. El pabellón del barrio sureño lucía como en sus mejores tiempos. El ambiente previo hacía presagiar un bueno encuentro. Y, así sería.
ACCIONES
Rodrigo Madera era una apuesta que salió a pedir de boca. El chileno-dominicano, quien practicó por primera vez el miércoles pasado, ingresó a la cancha con la película clara. Se le pidió que fuese fuerte en el vidrio propio y cumplió. Bajó 11 balones y, además, en solo 26 minutos en cancha cuajó 18 unidades.
Con su trabajo dio confianza y cuando fue al banco se notó su ausencia. Impuso respeto y asumió un rol protagónico, junto a los talquinos Pablo Barraza y Francisco Bravo. El internacional juvenil chileno se cuadró con 23 positivos, y 12 de ellos fueron desde la tercera dimensión.
Mientras que el “Súper Tachuela” totalizó 22 de los buenos y 9 fueron ejecutados a través de triples. Además, el llevador se inscribió con la friolera de 13 asistencias.
Pero también se debe mencionar el trabajo silencioso, pero efectivo, que hizo el resto del plantel, especialmente en el tercer cuarto.
SE ABROCHÓ
Aunque los penquistas dieron la pelea, no soportaron el trajín físico que imprimieron los hispanos en la tercera manga.
En aquel tramo, los dueños de casa, con seis minutos y 57 segundos en el electrónico, comenzaron con un parcial de 10-1 a favor. La visita hacía agua por todos lados. Madera, Barraza y Bravo estaban intratables al igual que sus compañeros.
Las instrucciones de Abreu, las cuales fueron impartidas por sus ayudantes de campo, Joao Tapia y Pedro Barraza, no tenían una doble lectura. Había que seguir sofocando a un rival peligroso por lo generoso de su plantel.
Gracias a ello, los del Campanil, de la mano de Eduardo Marechal (18) y Patrick Sáez (17), levantaron su juego, pero Español no dejó escapar un triunfo en una serie que ahora se traslada hasta la ciudad de Concepción.

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