- ¿Hace tres años, después del partido ante Memphis, imaginabas que ibas a pasar dos años seguidos llegando a las Finales?
- Definitivamente el desarrollo de Danny Green, la llegada de Kawhi Leonard… realmente nos dio otra vida y empezamos a creer de nuevo. No te digo que en aquella serie ante Memphis (NdR: San Antonio se queda afuera en 1º Ronda de playoffs de la 2010/11 tras caer 4-2 en la llave) no creía porque pasa, éramos 1 en la temporada y dolió. Nunca dejé de creer en el equipo, pero definitivamente la llegada de estos jugadores, de Tiago, de Boris, nos hizo dar un salto de calidad que necesitábamos.
- ¿Qué nos podes decir de Kawhi Leonard?
- Ya estaba consagrado de antes. Creo que en el Juego 3 de las Finales del año pasado fue cuando hizo 29 puntos, defendió e hizo de todo, fue impresionante y hoy lo volvió a demostrar. Por ahí hoy no fue siquiera necesario hacer muchos puntos y demás, porque el segundo tiempo no jugamos bárbaro, pero de alguna u otra forma encontramos la manera de anotar. Además, el pibe este tuvo que defender a LeBron, que hace 35 minutos por partido. Es una bestia y estoy muy orgulloso por lo de él, porque la verdad es que labura, es un buen pibe y tiene un potencial enorme.
- Todos lo abrazaban con una gran euforia, es muy callado…
- Es muy callado, muy tímido, introvertido… es un chico de San Diego de 22 años y por ahí nunca se imaginó llegando a un equipo con este tipo de nombres, de tradición, del famoso Big Three y todo eso. Ahora se vio con el MVP pero es recontra merecido y estamos muy orgullosos de él.
- Cuando terminó el partido te encontraste con tu familia y te quedaste con los nenes mucho tiempo abajo, ¿Crees que ellos entendieron algo de lo que estaba pasando?
- (Risas) Yo buscaba y no sabía que mi mujer estaba atrás mío. Los nenes no entienden muy bien pero veían que papá lloraba y es la primera vez que lo ven, seguramente sintieron que los abrazaba de una manera distinta. Estaban viendo los papelitos caer, tanta gente, no entendían nada porque nunca habían estado en una situación similar. Y la verdad es que fue especial, por ser la primera vez que salimos campeones estando ellos. Tienen cuatro años y es un momento muy divertido de mi vida con ellos, nuestro modo de interactuar, y sí, el momento en el que los abrazaba fue muy lindo.
- Ahora vas a tener tiempo para disfrutar.
- Totalmente. Yo tengo en la cabeza que mañana tengo que ir a Miami a jugar ese Juego 6, no tengo buenos recuerdos de aquel partido, y se ganó con mucha contundencia.
- ¿Entraron nerviosos hoy?
- No sé como entramos. El equipo estaba un poco intimidado, no sé si con miedo a ganar o tímidos, pero no estábamos jugando como lo veníamos haciendo. Y ese arranque de LeBron hizo que nosotros nos quedáramos un poquito. Ahí es donde sabíamos los del banco que teníamos que entrar a cambiar la cara del equipo, creo que con Patty lo hicimos muy bien, Tiago también dio una mano enorme como siempre y de a poco nos fuimos recuperando. Cuando igualamos y nos pusimos arriba ya las caras de ellos no eran las mismas, sabíamos que estábamos en una gran situación.
- La volcada fue del 2005…
- La volcada fue totalmente inesperada. Había prometido a mis compañeros que no iba a intentarlo más, después de las últimas dos veces frustradas, y salté y me sentí bien. La verdad es que hacía rato que no pasaba por una de esas.
- ¿Estás consciente de la gente que se prendió a seguirte? ¿Te llega ese cariño?
- No, la verdad es que yo me los imagino más en un bar celebrando la victoria contra Bosnia (risas), y además, como saben, yo me aislo, no leo nada, no me interesa nada de lo que es externo porque me distrae. Sé, de las 10 u 12 personas que tengo acá, que estaban muy pendientes y que están muy felices como yo y eso me hace muy bien.
- Hubo mucha respuesta desde Argentina y hasta enojo, porque creías que no te estaban siguiendo por el fútbol.
- (Sonríe) La verdad es que era una joda por la situación que está viviendo Argentina con el tema del Mundial. Que el mismo día terminara Argentina y empezáramos nosotros… era más que nada una broma. Está claro que el Mundial de fútbol es lo más importante de todo, ¿qué duda hay? Pero sé que hay mucha gente prendida, recibo miles de mails por día de la gente que me apoya, lo sé.
- ¿Cuánto sos capaz de disfrutar esto?
- No tengo idea, sé que por un montón de tiempo mirándolo con perspectiva, en el sentido de tener 37 años y volver a ganar un anillo, cuando muchos pensaban que no se iba a volver a dar. En ese aspecto siento un gran placer y sé que va a permanecer. El primer mes va a ser increíble, tan o más lindo de lo duro que fue el año pasado. Así que voy a disfrutar muchísimo de mi familia, se terminaron las siestas esa donde tiene que haber un silencio sepulcral en mi casa (risas).
- ¿El pico de felicidad es hoy o ya pasó?
- Ni bien termina el partido hay un pico de euforia grande, o cuando descorchas el champagne en el vestuario y te abrazas con toda la gente que te apoyó y luchó como vos, que por ahí está atrás de un video o siendo un asistente y viendo 40 horas de tape. Esos abrazos valen mucho y son importantes. Pero el alivio, la sensación de objetivo cumplido y de un poquito de revancha también, por lo que pasó el año pasado, empieza a caer mañana.
Fabián García (Enviado especial a Miami y San Antonio, Estados Unidos)
fabiangarcia@basquetplus.com
En Twitter: @basquetplus
Publicar un comentario