En un juego marcado por el calor, debido a la rotura de los aires acondicionados previo al encuentro, San Antonio usó un gran último cuarto para quedarse con el primer punto. Brillante Manu. LeBron salió lesionado.
Ginóbili fue clave para el triunfo de San Antonio en el primer juego ante Miami.
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Previo al comienzo de la acción se dio a conocer una mala noticia: el servicio de aire acondicionado se había roto y el partido debía jugarse con una temperatura ambiente cercana a los 35 grados. Como se comprobaría más adelante, esto tendría su efecto en el desenlace.
El primer partido de las finales comenzó con Miami más firme, tomando ventaja de 7-2 de la mano de un preciso Chris Bosh, anontando lo que San Antonio le daba: el tiro a distancia. Claro, Popovich salió con Tiago Splitter y Tim Duncan como titulares para cerrar la llave, aunque esto entregaba algunos espacios en el perímetro.
De a poco los Spurs se fueron metiendo en el partido y con un buen pasaje de Tim Duncan y una mayor intensidad defensiva, dieron vuelta el resultado para pasar a comandar por 10 a 9, tras una racha de 8-2, promediando los primeros doce minutos.
El primer quiebre en el marcador, como en incontables otras ocasiones, se produjo con el ingreso de Manu Ginóbili. El bahiense entró determinado a poner cualquier tipo de conversación sobre su rendimiento en las finales pasadas a dormir y con un par de triples consecutivos, dejó al local adelante por 18 a 13.
Los de Spoelstra se acercaron con Dwyane Wade, de muy buena primera mitad, pero Manu ya era dueño del partido, tanto para anotar (sumó un nuevo triple) como para asistir. De hecho, desde que ingresó hasta que terminó el primer cuarto, Ginóbili anotó o asistió todas las conversiones de su conjunto.
De esta manera, y con una nueva bomba, en este caso de Patty Mills, los de Popovich cerraron mejor el parcial y se fueron al primer descanso con ventaja de 26 a 20.
Ya con Manu descansando, el encuentro se emparejó en el inicio del segundo período. La visita borró rápidamente la diferencia y con triples de Ray Allen y Rashard Lewis, primero empató en 36 y luego pasó al frente por dos, tras una penetración de Dwyane Wade, quien en el primer tiempo nos recordó sus mejores momentos en la liga.
El juego volvió a cambiar de dueño con el ingeso de un nuevo suplente en los texanos, aunque esta vez no fue Ginóbili, sino Boris Diaw. El talentoso francés, sin anotar un sólo punto, impactó el partido en varias áreas, aunque principalmente con su enorme capacidad de pase.
San Antonio se benefició de un Heat impreciso en ataque, fallando varios tiros abiertos, y de la mano de Diaw, asistiendo a Marco Belinelli y a un determinante Tim Duncan (15 puntos en el primer tiempo), recuperó la eficacia ofensiva.
Finalizados los primeros 24 minutos, el marcador mostraba a los Spurs arriba por 54 a 49, tras dos cuartos donde si bien no brillaron y extrañaron la mejor versión de Tony Parker (claramente afectado por su lesión de tobillo), tuvieron mayor eficacia que Miami cuando tomaron tiros abiertos. En lo demás, casi que no hubo diferencias.
Lamentablemente para los locales, los tiros que la visita erró en aquellos primeros dos parciales, comenzaron a entrar en el segundo tiempo. Se anotaron Rashard Lewis y Dwyane Wade con triples para acercarse a uno y luego James, para pasar adelante por 62 a 60.
El alero comenzaba a ser determinante en el juego y aunque Manu tenía otro buen ingreso para los de Popovich, Miami seguía con una mejor cara. San Antonio era una máquina de perder balones (9 en el cuarto) y el visitante le sacaba provecho a esto en transición.
Incluso apareció Ray Allen con una tremenda volcada en contragolpe, para redondear un muy buen parcial para su equipo, que acabó arriba por 78 a 74, una distancia que hasta parecía corta si nos basamos en lo mostrado por los Spurs en esos minutos.
Los texanos salieron con una actitud mejorada a jugar los doce minutos de cierre y se pusieron a tiro con ocho puntos consecutivos de Tiago Splitter, quien hasta el momento no venía haciendo un buen juego.
Igualmente, Miami volvió a escaparse con una nueva conversión externa, en este caso de Chris Bosh, quien con una jugada de cuatro puntos (triple y falta de Duncan), dejó a los la Florida al frente por 86 a 79.
La ofensiva abierta del Heat le traía muchos problemas al local, que cada vez que ayudaba para cerrar una penetración, dejaba descubierto a algún triplero. A diferencia del primer tiempo, ahora los de Spoelstra aprovechaban esos lanzamientos sin marca.
Sabiendo que comenzaba a entrar en terreno pantanoso, los Spurs apretaron el acelerador en el resto del cuarto. Primero achicaron diferencias con algo de Tony Parker y Tim Duncan, para luego dar vuelta la historia con una seguidilla de Danny Green.
El egresado de UNC venía seco hasta ese momento, pero con dos triples y una gran volcada a campo abierto, hizo estallar al acalorado público local, dándole la ventaja a los de Pop por 94 a 90.
En ese momento se produciría el quiebre definitivo del encuentro, cuando LeBron James penetró y a pesar de anotar una bandeja, sufrió su segundo calambre de la noche (había tenido otro un par de minutos atrás).
James ya no volvería al partido y desde ese momento, todo cambió. Lo sencillo es culpar al tema del aire acondicionado como la razón de la lesión de LeBron, pero la realidad, y aunque puede haber influído, es que el número 6 tiene un historial bastante importante con los calambres, aunque nunca habían llegado al punto de marginarlo de un choque tan importante.
Miami se fue completamente del encuentro ante su salida y San Antonio lo aprovechó, como todo equipo con cabeza de campeón. De repente comenzaron a llover los triples (Parker, Leonard, otro de Green) y el marcador se abrió por completo.
El 110-95 final es algo mentiroso y no refleja para nada la paridad que hubo durante la noche. De todas maneras, esto poco le importa a los de Popovich, quienes toman ventaja de 1-0 en la definición, ante un Miami que estará rezando para que lo de James no sea grave.
Duncan fue el goleador del ganador con 21 puntos, además de 10 rebotes, bien acompañado por los 19 de Tony Parker y los 16 y 11 asistencias de Manu Ginóbili. En Miami no alcanzaron los 25 de LeBron James, los 19 de Dwyane Wade ni los 18 de Chris Bosh.
El juego 2, será este domingo, nuevamente en el estadio AT&T Center, ojalá por el espectáculo, que ya con el tema climático resuelto.
Manu Ginóbili: 16 puntos, 11 asistencias, 5 rebotes, 3 robos, 1 tapa, 2 pérdidas, 3 faltas, 5-10 de campo, 3-3 en libres durante 32 minutos de acción.
Juan Estévez
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