- Me emocioné (sonríe)…
- Decime una de las cosas que se te haya pasado por la cabeza en ese momento, ¿te diste cuenta que era el último partido? ¿Era el título?
- No, me quebré, nada más (risas). Lo estoy disfrutando como si fuera el último, más allá de si es o no. Creo que me quebré por todo lo difícil que fue este año para nosotros, no fue fácil e hicimos un esfuerzo muy grande.
- No era lo mismo si te tenías que ir y sin salir campeón, ¿no?
- Queríamos salir campeones, nada más. Era nuestro objetivo. Queríamos conseguir la victoria y hacer todo lo posible para recuperar el título.
- ¿Tenés idea de dónde estás en este momento?
- No, y no la quiero tener. Yo sé que estoy disfrutando por haber salido campeones y ahora vamos a seguir la noche disfrutándolo, nada más.
- ¿Pero te das cuenta de lo que estas significando para la gente y no solo la de Peñarol? ¿Tenés consciencia de eso?
- No sé, vos siempre haces esas preguntas difíciles (risas). Sergio (Hernández) siempre me dijo que era un inconsciente, así que voy a seguir siéndolo. A veces me va bien, otras veces me va mal, pero cada torneo sirve como experiencia y madurez.
- ¿Por qué crees que antes de la final muchos pensaban que ustedes iban a salir campeones?
- No, no iba a ser fácil. El camino iba a ser muy largo, Regatas juega muy bien al básquet, perdimos por 30 allá y la verdad es que pensábamos que éramos los peores. Pero ni éramos los peores ni ellos los mejores. Sabíamos que ellos tenían que venir acá y acá nos potenciamos, nosotros y la gente que también hace su partido.
- Paradójicamente, en 30 años, fue la final con promedios de diferencia más grande de la historia. No era lo lógico que sucediera esto, ¿no?
- Es un dato para ustedes. No era lógico, se dieron partidos similares, peleados, pero hubo mucha diferencia en algunos partidos, perdiendo por 30, ganado por 20… se dieron así. Sabíamos que no iba a ser fácil y por ahí la diferencia fue mérito de los dos, por la defensa, por la garra y porque los dos somos grandes equipos.
- ¿Cuáles son las sensaciones tras esta nueva final ganada y tras volver a ser figura?
- Contento, porque esto no se logra todos los días, es mucho esfuerzo por el que pasamos, quedamos afuera de la Liga Sudamericana jugando mal jugando bien. Tuvimos momentos buenos, momentos malos, pero así y todo el equipo ganó un Súper 8 y una Liga Nacional que no es poco. Por eso se lo merece, porque fue un año muy duro y sobre todo corrimos un montón de piedras que se nos pusieron en el camino.
- ¿Es el carácter lo que define a Peñarol?
- Sí, sin dudas. El carácter, los huevos, el buen básquet también, porque a veces jugamos bien… un conjunto de cosas que las demostramos dentro de la cancha.
- ¿Jugaron todo el año como campeones?
- No, tuvimos en enero un bajón, del cual nos costó mucho volver, después de las vacaciones y del Súper 8. Pero así y todo supimos ir de menor a mayor, jugando mal y jugando bien, pero sabíamos que en los playoffs nos potenciábamos y pasó eso.
- ¿El doble desafío fue ganar el campeonato que se les negó el año pasado y disimular la partida de Sergio?
- Sabíamos que Sergio era una gran arma para nosotros, pero el Tulo hizo un gran trabajo y Sergio le enseñó muy bien. Nosotros lo ayudamos mucho al Tulo y él nos ayudó mucho a nosotros, esa fue la clave, no fuimos egoístas en ningún momento.
- ¿Qué te imaginas ahora?
- Disfrutar de esto.
- Sobrepasalo, imagina la noche posterior a esta.
- (Risas) no quiero, solo quiero que esta noche sea para siempre.
Fabián García (desde Mar del Plata)
fabiangarcia@basquetplus.com
En Twitter: @basquetplus
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