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30 may 2014

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Peñarol ganó la batalla más dura y quedó a un paso del título

Se impuso a Regatas 95-91 en la cuarta final de la LNB. La serie va a Corrientes con ventaja para Peñarol (3-1). Campazzo fue el héroe (12 puntos en los últimos 2 minutos) y Quinteros, una bestia: 42 puntos.
El cuarto partido de la serie final comenzó con más de una hora de retraso debido a la rotura de uno de los aros del Polideportivo Islas Malvinas. La reparación demoró más de lo estipulado por el reglamento, pero en este caso se hizo un excepción teniendo en cuenta la instancia que se está jugando, además de la buena predisposición de la gente de Regatas.

De cualquier manera, hubo algunos reproches, sobre todo por parte de Leonardo Gutiérrez y Paolo Quinteros, cada uno cuestionando el estado de la cancha del otro. Obviamente que no fue un detalle menor, nada para dejar pasar, los ánimos estaban caldeados mucho antes de comenzar.

Las variantes más pronunciadas llegaron por parte de la visita, ya que Casalánguida en su intento por revertir la situación, apostó por Romano y Martínez como iniciales. Sin embargo fue Peñarol el que comenzó mejor, como siempre buscando a Leiva en el poste bajo. Con otro gran pasaje de Boccia estableció la primera ventaja importante (13-4) cuando aún no habían llegado a la mitad del período.

Peñarol fue el gran dominador del cuarto, porque volvió a sacar a Regatas de la cancha. Lo maniató en defensa, lo obligó a tomar tiros incómodos, y al congestionar la pintura no le permitió segundas opciones. Regatas dejó muchos espacios atrás, que fueron bien aprovechados por Fisher y Gutiérrez, le costó asegurar el rebote en su tablero, y para completarla Martínez se cargó de faltas muy rápido (3).

Con una gran efectividad de Boccia y Leiva, el local se fue distanciando, pero no lo supo cerrar. El ingreso de Hopson le aportó más vértigo a Regatas, que al fortalecer su defensa y poder correr la cancha, estableció un parcial de 7-0 para cerrar el segmento solo seis puntos abajo: 27-21.

El partido cayó en un pozo en los siguientes dos minutos. No obstante fue Peñarol quien siguió al frente manteniendo una diferencia que llegó a ser nuevamente de diez puntos. Cuando Regatas le metió más presión a la media cancha, sobre todo por parte de Quinteros, equilibró el partido, pero no pudo achicar las cifras por su baja efectividad desde la línea de libres.

Peñarol que a esa altura no lució tan fino, se mostró incómodo ante la presión de su rival. Y esa presión comenzó a dar resultados, porque de golpe Regatas volvió a las fuentes, la gran defensa que impuso a lo largo de todo el campeonato, con Hopson como el otro factor desequilibrante, para reducir la diferencia a cinco (32-27) restando 6m22s.

Todo lo bueno que había hecho Regatas en ese lapso quedó tirado por el piso. Peñarol supo aguantar el pechazo, se mantuvo de pie y con el protagonismo de Boccia, Campazzo y Gutiérrez, se despegó de nuevo (39-28) cuando al reloj le quedaban 4m20s. Liderado por Quinteros, su jugador más regular, el conjunto correntino al menos no dejó ampliar las cifras, que terminaron siendo de nueve al finalizar la primera parte: 45-36.

El tercer capítulo estuvo cargado de nervios, ansiedad, errores, aciertos, y cualquier condimento que se le ocurre para un juego de esta instancia. Los primeros minutos asentuaron el dominio de Regatas, con mucha movilidad, actitud, y sobre todo porque Quinteros ya no estuvo tan solo. Pero una falta antideportiva de Martina sobre Leiva (el pivote de Peñarol impactó de lleno sobre la jirafa), volvió a cambiar el curso.

A los nervios se le agregaron las discusiones dentro y fuera de la cancha. Peñarol sacó a relucir su estirpe, siempre liderado por un auténtico Campazzo, y así se lo llevó por delante a Regatas. Cada vez que los correntinos intentaban achicar, apareció Gutiérrez para echar por tierra cualquier reacción. Dos bombas del cordobés, sumadas a la presión defensiva, fueron las claves de la diferencia establecida al final del capítulo. Para colmo un triple de Sosa en el último segundo siguió estirando la brecha: 70-55.

Peñarol asentuó la frustración de Regatas en los dos primeros minutos del cuarto final. Pero la diferencia que llegó a ser de trece, se vio reducida por el empuje correntino. Con más ganas, actitud y temple, la visita se puso en juego antes de llegar a los cinco minutos. Quinteros siguió batallando, se hizo importante Romano, tanto en la pintura como de larga distancia, hubo más paciencia para ejecutar las ofensivas, y con el aporte del banco (Calderón+Brussino), la diferencia se redujo a seis (77-71).

Regatas llegó a establecer un parcial de 16-1 para seguir achicando (77-75), pero cuando necesitaba de mayor serenidad volvió a caer en la telaraña de Peñarol. Una falta antideportiva (fueron tantas que se hizo imposible llevar la cuenta) erróneamente sancionada a Calderón sobre Leiva (antes, otra sobre Martínez tampoco había sido), le permitió al dueño de casa tomar un poco más de aire cuando ingresaron al último minuto (81-75).

Un triple de Campazzo estiró la diferencia para darle un poco más de tranquilidad a Peñarol, pero Quinteros mantuvo a su equipo con chances hasta el final. De cualquier manera, a pesar de los triples del entrerriano, fue el cordobés quien terminó asegurando la victoria desde la línea. Facundo sumó 17 de sus 25 puntos en el último cuarto, 12 de ellos en los dos minutos de cierre.

Ahora Peñarol viajará a Corrientes con la tranquilidad de la ventaja en la serie, e incluso con posibilidades de consagrarse campeón como visitante. Regatas ya no tiene margen, perdió un partido clave y se complicó, pero el aspecto positivo es que recuperó parte de su básquet, además de haber contado con un estelar Paolo Quinteros, autor de 42 puntos, 21 de ellos en los últimos diez minutos del partido.

Planilla oficial del juego

Fabián García (desde Mar del Plata)
fabiangarcia@basquetplus.com
En Twitter: @basquetplus
 
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