Jugando un gran partido, el "playero" aplastó a Defensor Sporting e igualó la serie final. El lunes se vuelven a ver las caras
Malvín volvió a ser el que había sido a lo largo del año. Ganó con contundencia, se plantó en la cancha, cambió la actitud y se llevó puesto a Defensor Sporting para empatar la serie final y poder afrontar el partido del lunes con mayor tranquilidad.
El equipo "playero" lo ganó de principio a fin y lavó la penosa imagen que había dejado el partido anterior. Parte de la explicación del triunfo se debe a que le funcionaron jugadores claves; Nicolás Mazzarino fue la gran figura de la cancha, insoportable en el goleo en momentos claves que levantaron el equipo de la playa que había quedado humillado.
También reapareció Bruno Fitipaldo, que demostró que está lejos de lo que fue el partido pasado. Conductor y alma del equipo, se transformó en una figura vital de la victoria.
Parecería que se revirtieron los papeles. Todo lo bueno que había hecho Defensor Sporting, lo dejó fuera del Palacio Peñarol anoche.
No apareció Marcos Cabot, que tuvo una muy mala noche y eso lo sintió el "fusionado" que desde antes de arrancar tuvo problemas con la baja de Federico Álvarez por una lesión en la rodilla.
La ausencia del "gusanito" le complicó la vida al equipo de Gerardo Jauri que nunca pudo meterse en el partido. Álvarez ingresó algunos minutos cuando se levantaba el vendaval en Punta Carretas pero el dolor no le permitió continuar. Andrés Aristimuño, que ingresó en su lugar, no colmó las expectativas y se lo vio nervioso y errático.
El primer cuarto fue el de mayo paridad del juego. Ambos ingresaron imprecisos al partido y cometieron una gran cantidad de errores. Apoyados en sólidas defensas, llegar al gol se hizo difícil y el marcador de ese cuarto fue de apenas 14 a 11 para Malvín.
Ya en el segundo cuarto, el "playero" se hizo fuerte y liderados por Mazzarino comenzaron a gestar la diferencia y la posterior victoria.
Un gran tabajo defensivo de Richard Chaney sobre Robby Collum, que terminó bloqueado y sin aparecer en cancha, le dio buenos frutos a su equipo. Luego se fue con un fuerte dolor en su muñeca.
Ruben Garcés tampoco tuvo una buena noche y los problemas se agudizaban en el equipo del ingeniero que al tercer cuarto, cuando Malvín le sacó una diferencia de 20 puntos, ya comenzó a pensar en el partido del próximo lunes. El único jugador que sobresalió en Sporting fue Sebastián Izaguirre.
Malvín tenía que ganar. Otra derrota hubiera sido un golpe demasiado fuerte a esta altura de la competencia. Y lo hizo. Jugó con clase, todos sus jugadores estuvieron a la altura de la final. Le rindieron los extranjeros y los nacionales hicieron una gran labor. Impuso una férrea defensa y convirtió los tantos que no había hecho en la primera final.
Lo cierto es que la cosa está empatada, las cartas se volvieron a repartir y todo volvió a estar en igualdad de condiciones. El lunes habrá una nueva cita para cortar la paridad.
Fuente: ovacion del uruguay
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