UN DESAFÍO GIGANTE
Con el recuerdo vivo de las llamativas campañas de las dos selecciones, damas y varones, en los Juegos Suramericanos Santiago 2014 que derivaron en sendas medallas de plata, el básquetbol nacional enfrenta otro desafío de fuste en su nueva era.
Dentro de algunas semanas, otros exponentes de nuestro deporte afrontarán un trascendente desafío internacional. Nos referimos a la selección Sub 18 que debutará en la Copa “Albert Schweitzer”, que anualmente se disputa en Mannheim, Viernheim, Alemania. Sí. Aunque pueda parecer extraña la presencia nacional en Europa, un equipo nuestro –junto a Argentina y en reemplazo de Brasil- asumirá la representación suramericana en una cita tradicional que congrega a equipos jóvenes de todos los continentes. Las actuaciones en competiciones internacionales recientes y la presencia de algunos de sus defensores en colegios
de Estados Unidos abrieron las puertas para esta participación que puede ser punto de partida para la consolidación de una base que avale el futuro inmediato de nuestro baloncesto. La comprensión del Instituto Nacional de Deportes y la ayuda de Asociaciones como Osorno, donde se ha iniciado la preparación, han sido oportunos complementos para el esfuerzo de la Federación que avizora una realidad sonriente en perspectiva. Trascendente en esta participación ha sido la espontánea y generosa
cooperación de un hombre permanentemente ligado al básquetbol. Por eso mencionamos el aporte de Ricardo Herrera, ex seleccionado de Temuco años ha pero vigente protagonista en las competencias de séniores, padre de uno de los convocados, quien asumió contactos y diligencias, viajando de su costo a Alemania a fin de asegurar la presencia chilena. La ayuda del embajador Jorge O´Ryan, ex basquetbolista, seleccionado nacional, fue también oportuna y decisiva.
Esta grata realidad confirma que para su reconstrucción nuestro básquetbol requiere de la ayuda de todos. No bastan los afanes de quienes hemos asumido la difícil tarea de su conducción tras el largo período de increíbles desórdenes en la gestión federativa. Esta participación de jóvenes en niveles internacionales superiores constituye una demostración de lo que puede servir el aporte de
quienes están ligados por siempre al básquetbol tras su participación en alguno de sus estamentos.
Por eso, la lección que dejará la Copa “Albert Schweitzer” en nuestros muchachos no solo será una invitación a su permanente esfuerzo en pos de la superación, sino una expresión de que nuestra actividad requiere de la unión de todos quienes vibramos con su quehacer para sacarlo definitivamente adelante en su nueva era.
Fuente : Febachile
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